
Los administradores de sistemas nunca han sido bien vistos por el resto de usuarios en las empresas. Son los encargados de que todo funcione como debe o como se espera y en muchos casos tienen que decir NO. Con mayúsculas, pero rara vez la decisión es suya sino más bien de los órganos directivos de la empresa. Aún así la imagen es que los administradores de sistemas son los ogros que no dejan progresar a la empresa, sin evolucionar a la nube, limitando los recursos de los usuarios y su productividad.
En parte la imagen sería un poco como el usuario celoso de sus competencias que quiere mantener bajo control todos los sistemas de la empresa, y para ello limita el acceso a Internet, puertos USB de los equipos, no deja que utilicemos teléfonos móviles o portátiles privados para temas laborales o no quiere ni hablar de utilizar la nube. Por supuesto trabaja menos que nadie y se pasa el día navegando por Internet.
Sin embargo, pocas veces los propios usuarios que tienen esta visión de los administradores de sistemas tienen un visión crítica sobre sus hábitos como usuarios en la empresa. Utilizando su equipo de trabajo para temas privados, leyendo el periódico o viendo vídeos en YouTube de cuestiones que poco tienen que ver con la empresa.
Cuando las necesidades pasan por la dirección de la empresa no son tan importantes
Conozco empresas en las que todo, absolutamente todo está limitado y funcionan como un reloj. Cada vez que un usuario tiene una necesidad envía un correo al departamento de sistemas con copia a la dirección con su petición y si está dentro de lo razonable el administrador de sistemas pone a su disposición los recursos necesarios.
Pero lo cierto es que cuando la petición tiene que pasar por dirección son menos importantes los accesos a vídeos, redes sociales, memorias USB, etc. A veces la sola petición por escrito de la necesidad de utilizar tal o cual recurso, programa, etc. con copia de su supervisor hace desistir a muchos del uso de los mismos.

En más de una ocasión me he encontrado con la negativa del usuario cuando se ofrecía el administrador a solicitarlo en su nombre. Incluso indicándole que por lo general no existía ningún problema en la instalación de dicho programa. Cuando le comentas que se realizan auditorías de software o que todos los accesos a Internet se auditan ya no es tan importante.
Llevar la información a la nube, acceder a recursos de la empresa desde cualquier dispositivo, o llevarnos la información a casa para trabajar pasan a un segundo plano cuando el usuario tiene que acceder con un usuario corporativo, a un recurso de empresa, que tiene un coste económico. A veces se tiene a pensar que porque algo sea gratuito para uso doméstico o privado para las empresas también lo es, y muchas veces no es así.
Todo esto por no hablar de las medidas de seguridad de la información, bases de datos de clientes, etc. y todo lo necesario que se puede exigir a las empresas para el cumplimiento de la LOPD, que muchas veces el usuario no tiene en cuenta. No sólo se trata de la seguridad de la información sino también de la continuidad del negocio por imprudencias en muchos casos de los usuarios en la seguridad de sus dispositivos.
Y es que si los usuarios hicieran un uso responsable de los sistemas informáticos y recursos de las empresas no es necesario limitar los accesos a los recursos de la empresa. De hecho muchas empresas lo consiguen, y el responsable de sistemas está más para asesorar en caso de duda que para actuar de cortafuegos entre la empresa, sus recursos y el usuario.
En Tecnología Pyme | Con usuarios responsables no harían falta administradores de sistemas
Imagen | PopCultureGeek.com | vrogy
AMEN :D
El problema de "imagen" que muestras en tu post me hace pensar en que -como pasa en muchas empresas- es el administrador de sistemas o el responsable del Dept. de IT el que decide qué se instala en cada equipo, a qué sitios web puede accederse, etc...
Este problema no se da cuando la empresa tiene especificado el catálogo de servicios en el que se incluye (entre otras cosas) el conjunto de programas y aplicaciones web a las que se presta soporte, para las que se dispone de licencias, etc y el proceso para solicitar incorporar nuevas entradas en ese catálogo.
Obviamente, el dept. de IT tendrá un papel destacado en el proceso de supervisión del contenido del catálogo. Sin embargo, es necesaria la participación de todas las partes para que la empresa avance de manera productiva. Ninguno de los extremos es bueno.
Bloqueando el acceso a los puertos USB del equipo no vas a evitar que el usuario se envíe archivos adjuntos a través de correo, por ejemplo, de manera que si el usuario quiere llevarse información confidencial a casa, va a poder hacerlo. Del mismo modo puede hacer "entrar" cualquier cosa desde internet (colgándolo en un "rapidshare/megaupload"). Por ello, lo esencial es hacer que el usuario entienda el alcance de sus acciones y las limitaciones que imponen leyes como la LOPD o las licencias de programas que son gratuitos para uso personal pero no para empresas. Pero de la misma manera, es necesario que el Dept. de IT sea flexible y se "aproveche" de las ventajas que proporciona -para el usuario y la empresa- la utilización de estas soluciones. ¿Y si la información que el usuario almacena en Dropbox está en un volumen encriptado por TrueCrypt? ¿No sería, en cierto modo, un túnel encriptado entre el equipo de empresa y el personal del usuario?
Con el acceso a internet, de nuevo el problema creo que es el que la empresa no tenga definida una política de "uso" de sus recursos. Si indicamos que el email de empresa debe utilizarse únicamente para temas "de empresa" debemos permitir que los webmails "personales" sean accesibles desde la empresa y valorar qué cantidad de tiempo de empresa consideramos como "uso aceptable" para estos temas personales. Lo mismo es aplicable a redes sociales, vídeos y fotos de gatitos, ya que no es nada más que el equivalente digital de "salir a fumar un rato" o "ir a tomar un café".
De nuevo, el diálogo entre las diferentes partes es esencial.
El objetivo debe ser establecer un acuerdo de "calidad del trabajo", tanto para el empresario como para el trabajador, que tenga en cuenta el coste de los recursos que la empresa pone a disposición del trabajador y el rendimiento que proporciona el usuario por su uso.
Un saludo,
Xavier Aznar.
Lo divertido es cuando te piden por poner un ejemplo, una impresora a color, como la que tiene "otra compañera" que casualmente, es la hermana del jefe.
Yo suelo concederlo, poniendo como predeterminada precisamente, la de la hermana del jefe. Hermana, que luego anda preguntándose cómo salen esas cosas por su impresora.